El deseo sexual después del nacimiento de los hijos no desaparece, cambia de forma.
- Neurohealth RD
- 11 nov
- 4 Min. de lectura

La llegada de un hijo transforma la vida de una pareja en todos los sentidos: los horarios, las prioridades, las emociones… y también la intimidad. Sin embargo, hablar de sexualidad después de la maternidad y la paternidad sigue siendo un tema lleno de silencios. No porque falte deseo, sino porque muchas veces falta espacio, energía y comprensión.
En Neurohealth, se observa con frecuencia cómo las parejas atraviesan una etapa de reajuste profundo después de convertirse en padres. Lejos de ser un problema individual, los cambios en la sexualidad tras el nacimiento de un hijo son parte de un proceso adaptativo natural que involucra el cuerpo, las emociones y la dinámica relacional.
Un cuerpo que cambia, una mente que se reconfigura
Durante el posparto, las hormonas que sostuvieron el embarazo y la lactancia (como la prolactina y la oxitocina) influyen directamente en el deseo sexual. La prolactina, por ejemplo, favorece la producción de leche, pero puede reducir la libido temporalmente. Además, la fatiga, la falta de sueño y las exigencias del cuidado continuo impactan en la capacidad del cerebro para activar los circuitos del placer y la motivación.
Estudios recientes han mostrado que la plasticidad cerebral posparto implica una reestructuración temporal de las redes relacionadas con la empatía, la regulación emocional y la recompensa (Hoekzema et al., 2022). Esto significa que el cerebro prioriza el vínculo con el bebé, no porque el deseo desaparezca, sino porque el sistema emocional reorganiza sus prioridades de supervivencia y apego.
En los padres también ocurren cambios hormonales, especialmente en los niveles de testosterona y oxitocina, que se ajustan para favorecer la cercanía y el cuidado. La sexualidad se ve así modulada por un nuevo contexto biológico y afectivo.
El deseo no se pierde: cambia de forma
Uno de los mayores mitos es que el deseo desaparece después de los hijos. En realidad, lo que cambia es la forma en que el deseo se expresa y se construye. Antes, podía surgir de la espontaneidad o la novedad; ahora, necesita planificación, intimidad emocional y una sensación de seguridad que, muchas veces, tarda en restablecerse.
Las parejas que logran mantener la conexión suelen ser aquellas que entienden que la sexualidad no se limita al acto sexual. A veces comienza con una conversación, una caricia sin expectativa o un gesto de ternura. La intimidad cotidiana (esa que se construye al compartir responsabilidades, reír juntos o sostener la mirada entre el cansancio) es el terreno donde el deseo puede volver a crecer.
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Factores psicológicos y relacionales
La transición a la parentalidad puede traer consigo emociones encontradas: orgullo, amor, agotamiento, ansiedad o incluso culpa. Muchas madres refieren sentir que deben “volver a ser las de antes”, mientras muchos padres se debaten entre el rol de cuidadores y el de pareja.
Estos sentimientos, cuando no se hablan, pueden generar distancia. En terapia de pareja, es común que surjan frases como “ya no me siento deseada” o “siento que todo cambió entre nosotros”. En realidad, el vínculo no se ha roto, sino que está pidiendo una nueva forma de conexión.
Reconocer la vulnerabilidad, hablar del miedo o del cansancio y compartir las cargas emocionales es parte del proceso de reconstrucción. La comunicación, más que el deseo en sí, es el principal predictor de una vida sexual satisfactoria tras la llegada de los hijos (González & Rojas, 2021).
Reaprender el encuentro
La sexualidad después de los hijos requiere reaprender. Reaprender sobre el cuerpo, el tiempo y el significado del placer. No se trata de volver a la etapa previa, sino de construir una intimidad acorde a la nueva realidad de la pareja.
Algunas estrategias útiles incluyen:
Darse permiso para no forzar la recuperación inmediata del deseo. El cuerpo necesita tiempo.
Separar los espacios de pareja de los de crianza. Una cena, una caminata o incluso 15 minutos de conversación sin interrupciones pueden marcar la diferencia.
Buscar formas de contacto no sexual que mantengan el vínculo físico.
Explorar la sexualidad desde el afecto, la ternura y la curiosidad.
Cuando el agotamiento, la irritabilidad o la desconexión persisten, la terapia de pareja o la psicoterapia individual pueden ofrecer un espacio para trabajar la comunicación, el autoconocimiento y la reorganización del deseo.
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Una mirada integradora
Desde la perspectiva de la salud mental, la sexualidad es un reflejo del equilibrio entre cuerpo, emoción y relación. No es una meta que se alcanza, sino un proceso que se adapta a cada etapa vital. Después de los hijos, ese proceso se vuelve más consciente: se aprende a desear desde otro lugar, más profundo y más humano.
En Neurohealth, los especialistas coinciden en que acompañar a las parejas en esta transición no solo mejora la vida sexual, sino también la calidad del vínculo y la salud emocional familiar. Porque cuidar la intimidad también es una forma de cuidar la salud mental.
Referencias
Ahlborg, T., Persson, L. O., & Hallberg, L. R. M. (2005). Quality of intimate and sexual relationship in first-time parents six months after delivery. Journal of Sex Research, 42(2), 167–174.
Basson, R. (2018). The female sexual response: A new model based on clinical observation of women with sexual difficulties. Journal of Sex & Marital Therapy, 44(5), 396–407.
Bojic, M., Bjekic, J., & Sirotkovic-Skerlev, M. (2020). Hormonal and psychological changes during postpartum period and their impact on sexual function. Psychiatria Danubina, 32(Suppl 4), 376–381.
González, L., & Rojas, C. (2021). Comunicación y satisfacción sexual en parejas con hijos pequeños. Revista Latinoamericana de Psicología Familiar, 12(3), 45–58.
Hoekzema, E., Barba-Müller, E., Pozzobon, C., Picado, M., Lucco, F., & Carmona, S. (2022). Pregnancy and the brain: Changes in gray matter volume and their association with maternal attachment. Nature Neuroscience, 25(1), 83–94.
Leavitt, C. E., & Nelson, J. A. (2020). The transition to parenthood and sexual satisfaction: Associations with relationship functioning. Journal of Family Psychology, 34(5), 637–648.
McBride, H. L., Kwee, J. L., & Buchanan, M. (2017). The impact of childbirth on sexuality and relationships: A systematic review. Sexual and Relationship Therapy, 32(3–4), 351–365.
Paulson, J. F., Bazemore, S. D., Goodman, J. H., & Leiferman, J. A. (2016). The course and interrelationship of postpartum depression in mothers and fathers: A longitudinal study. Archives of Women’s Mental Health, 19(3), 655–662.




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