"Si no te cela, no te ama": derrumbemos el mito, los celos nunca son saludables.
- Neurohealth RD
- 28 oct
- 3 Min. de lectura

Una explicación desde la cultura hasta la ciencia
Durante generaciones se ha repetido la idea de que “los celos son una prueba de amor”. Sin embargo, tanto la experiencia clínica como la investigación científica muestran lo contrario: los celos no fortalecen la relación, la deterioran. No existen “celos buenos”. Lo que se esconde detrás de ellos no es amor, sino miedo, inseguridad y, en muchos casos, dinámicas de control que pueden escalar hacia la violencia.
¿Qué son realmente los celos?
Los celos son una respuesta emocional compleja que surge cuando una persona percibe (real o imaginariamente) una amenaza hacia su vínculo afectivo. Involucran activación del sistema de alerta del cerebro, donde participan la amígdala (procesamiento de amenaza), la ínsula (sensación visceral de malestar) y la corteza prefrontal (evaluación cognitiva).
Desde la psicología, se entienden como una combinación de tres componentes:
Emocional: ansiedad, miedo al abandono, ira.
Cognitivo: pensamientos intrusivos, sospechas constantes.
Conductual: conductas de control, vigilancia o reclamo.
Lejos de ser “románticos”, los celos activan un estado de hipervigilancia que erosiona la confianza y la intimidad.
El mito cultural en República Dominicana
En nuestro país, se suele decir “si no te cela, no te ama”. Esta creencia, profundamente arraigada, ha normalizado conductas que no son inofensivas: revisiones de celulares, prohibiciones, discusiones constantes y, en no pocos casos, agresiones físicas y violencia de pareja.
Los datos muestran que los celos y la desconfianza son desencadenantes frecuentes de episodios de violencia doméstica. Naturalizarlos no solo afecta la salud emocional, sino que también puede poner en riesgo la integridad física de quienes los viven.
¿Qué pasa si la infidelidad es real?
A veces, los celos no nacen de la imaginación, sino de una traición confirmada. En esos casos, la emoción de dolor y enojo es comprensible, pero la reacción celosa no resuelve el problema de fondo: la confianza rota.
Aquí la pareja se enfrenta a dos caminos:
Reconstruir la relación, con acompañamiento terapéutico y un proceso de reparación gradual.
Cerrar el vínculo, si el daño resulta irreparable.
En ninguno de los escenarios la violencia o el control son soluciones. La terapia ayuda a procesar la infidelidad de manera consciente, sin convertir los celos en una dinámica destructiva.
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Lo que dice la ciencia sobre los celos
Investigaciones en psicología evolutiva sugieren que los celos pueden tener raíces biológicas asociadas a la preservación del vínculo. Sin embargo, en la vida moderna, estas respuestas instintivas resultan desadaptativas y dañinas.
Estudios en neurociencias han mostrado que los celos activan las mismas áreas cerebrales relacionadas con la ansiedad y el dolor social, lo que explica por qué generan sufrimiento y pensamientos repetitivos.
Desde la terapia sistémica, se entiende que los celos no son un problema de una sola persona, sino de la dinámica de la pareja: reflejan cómo se construyen (o deterioran) la confianza, la comunicación y los límites.
Cómo ayuda la terapia de pareja
En Neurohealth utilizamos la terapia sistémica de pareja, un enfoque basado en evidencia científica. En este espacio se trabaja en:
Identificar la raíz emocional de los celos y cómo afectan a la relación.
Fortalecer la corteza prefrontal (responsable del autocontrol y la regulación emocional) mediante técnicas de comunicación y reflexión conjunta.
Mejorar la comunicación, reduciendo malentendidos y reproches.
Construir acuerdos claros, que den seguridad sin caer en el control.
Romper ciclos de sospecha y defensa, abriendo paso a dinámicas de confianza mutua.
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Una ruta hacia la confianza real
Los celos no son amor ni cuidado, son una alarma que señala inseguridad o desconfianza. Al abordarlos desde la ciencia y la terapia, las parejas tienen la oportunidad de transformar esa emoción en un punto de crecimiento: pasar de la sospecha a la confianza, de la amenaza al respeto y de la inseguridad a la libertad de elegir estar juntos cada día.




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