La atención se cae por mil razones
- Neurohealth RD
- hace 6 dÃas
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En mi consulta, la queja de que no se puede concentrar es lo más parecido que existe a un dolor de cabeza: casi todo el mundo lo ha tenido alguna vez, casi nada se puede concluir a partir de eso solo, y sin embargo la persona llega ya con el diagnóstico hecho en la casa, casi siempre después de una noche de videos donde alguien enumeró doce señales de TDAH y ella las tenÃa todas. Le respondo lo mismo a todos, que probablemente tenga razón en lo que siente, que su atención está fallando, y que la pregunta interesante empieza ahÃ, no termina.
La atención no es una sola cosa, y por eso se cae de tantas maneras
Cuando hablamos de atención estamos hablando, en realidad, de varios sistemas trabajando juntos: uno que decide a qué le hacemos caso y qué descartamos, otro que mantiene el foco cuando la tarea se pone aburrida, otro que vigila para que nada importante se nos escape, y detrás de todos ellos la memoria de trabajo, que es la capacidad de retener en la mente lo que acaba de pasar para poder usarlo unos segundos después, la que se rompe cuando alguien te dice un número de teléfono y para cuando llegas al papel ya se te fue. Cualquiera de esas piezas se desajusta con una facilidad enorme. Una noche mala las desajusta. Una tiroides trabajando de menos, una anemia, un duelo de tres meses, una depresión que la persona lleva llamando cansancio, una ansiedad que le tiene la cabeza ocupada en la conversación de mañana, el consumo de alcohol de los fines de semana, la apnea del sueño de la que se queja su pareja y él no cree, el teléfono que interrumpe cuarenta veces al dÃa. Todo eso produce sÃntomas similares.
Por eso la evaluación empieza al revés de como la gente espera. Antes de mirar si hay TDAH miramos qué otra cosa podrÃa estar produciendo esto, y con frecuencia la encontramos.
Lo que distingue al TDAH no es la intensidad del sÃntoma, es su historia
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, y esa palabra larga quiere decir algo simple: viene de fábrica, con una heredabilidad que ronda el 75%, se manifiesta desde la infancia, aunque muchas veces no se haya visto, y acompaña a la persona toda la vida con altas y bajas. No es un problema que empezó en marzo.

Entonces, cuando alguien me dice que hace un año no rinde, mi trabajo es preguntar por los otros treinta y ocho. Cómo le fue en la escuela primaria, si la libreta de calificaciones traÃa comentarios sobre distracción o sobre conversar en clase, si perdÃa las cosas, si terminaba los exámenes de último. Si en toda esa historia no aparece nada, y el problema tiene fecha de inicio clara, lo más probable es que estemos frente a otra cosa, y esa otra cosa también merece tratamiento. Si en cambio la persona lleva veinte años funcionando a fuerza de trabajar de noche, de listas que abandona, de trabajos que empieza con entusiasmo y deja al año, de exparejas que le reclamaron lo mismo, entonces vamos por buen camino.
El otro criterio es que se caiga en más de un sitio a la vez. Alguien que rinde mal en la oficina pero llega a su casa y organiza, cocina, cumple con lo que promete, tiene un problema con esa oficina. El TDAH no respeta los cambios de escenario.
Las pruebas no diagnostican solas
Uso pruebas computarizadas, escalas, medidas de funciones ejecutivas, y a la vez le digo a cada paciente que ninguna de ellas diagnostica por sà misma. Una persona con ansiedad severa rinde mal en una prueba de atención. Una persona con depresión también. Y hay adultos con TDAH de manual, con una vida entera de evidencia detrás, que sacan una prueba en rango normal porque llevan años compensando, porque son muy inteligentes, o simplemente porque la situación de examen es novedosa y les activa el interés durante los veinte minutos que dura.
Lo que diagnostica es la historia clÃnica, con las pruebas como una parte, no como el veredicto. Cuando un centro te entrega un diagnóstico de TDAH basado en un test de media hora, te entregó una foto de media hora.
Al final, la pregunta que más me sirve no es desde cuándo te desconcentras. Es esta otra: si te quito de encima el trabajo, los hijos, el teléfono y el estrés, si te dejo la vida perfecta, ¿seguirÃas siendo asÃ? Al que tiene un problema de atención por otra causa esa pregunta lo alivia, porque la respuesta es que no, que él sabe cómo es cuando está bien. Al que tiene TDAH esa pregunta lo suele dejar callado unos segundos, porque nunca ha conocido esa versión de sà mismo, y es entonces cuando entiendo por dónde seguir.
